25 de julio de 2014

El magnífico trabajo de los padres y las madres.

Si de verdad estamos interesados en cambiar el paradigma educativo, debemos comenzar (es mi pensar personal), por buscar otro modo de abordar las cuestiones. Porque encuentro que al final lo estamos haciendo igual si inoculamos en los padres el miedo a hacerlo mal con terribles y catastrofistas argumentos de lo que ocurrirá si dicen esto, o hacen aquello. Si hacemos que la culpa planee sobre sus cabezas constantemente. Si damos clases magistrales repletas de verdades absolutas dentro además de un contexto de absoluta inmovilidad.
No creo en esto, porque como decía, al final me parece lo mismo que han hecho con nuestra generación cuando éramos niños. Y es hora de terminar con ello, o al menos es lo que yo pretendo desde mi pequeña parcela.


¿Pero entonces cómo transmitir la importancia de una educación consciente? Pues con buen humor, hablando de los retos que TODOS los padres afrontamos, aportando herramientas y posibles soluciones, con comprensión, con mano tendida, con la certeza de que VAMOS A COMETER ERRORES, todos nosotros y sin excepción. Ofreciendo alternativas, abriendo los corazones desde el conocimiento de que es un camino por recorrer.
Hablando de lo que SI podemos hacer, lograr, encontrar, mejor que de las catástrofes adultas que podríamos encontrar...
Y es que, nuestra generación no lo ha tenido fácil para nada. Nuestra educación ha ido por los derroteros marcados por frases hechas como:
"Cuando seas padre comerás huevos"
"Los niños se están quietecitos y calladitos"
"Verás cuando venga tu padre la que te va a caer"
"Si haces eso no te voy a querer"

Y taaaaaaaaaantas otras que nos rechinan ahora, en nuestra edad adulta, y de las que queremos huir. Esta educación hubo que sanarla, desaprender y re aprender. Pero el cerebro humano está preparado para eso (¡menos mal!). Si además de todo este trabajado emocional interior que muchos padres estamos haciendo nos cargan con terribles historias de lo que ocurrirá si no somos los padres que debemos ser, o vamos sosteniendo culpas y más culpas... Entonces no terminamos nunca.
La educación que nuestra generación ha recibido en su mayoría estaba fundamentada en el control de la conducta, el castigo, los premios, las etiquetas, la represión emocional, la culpa y el reproche. Y ¡ojo! Todo esto con la mejor de las intenciones por parte de nuestros padres, que realmente creían que este era el modo de "encaminarnos en la vida"
¡No sigamos por ese camino! No podemos tratar de enseñar a los padres un modo de educación consciente a través de las mismas "artes" que usaron con nosotros cuando éramos pequeños.


Hemos de amar a los padres, de comprender sus retos, de entender sus errores como hermosas oportunidades para aprender, de valorar con emoción verdadera todo el esfuerzo que supone desaprender y volver a aprender, librarse de viejas creencias, destruir pilotos automáticos, superar miedos...


¡Es un trabajo magnífico el que nuestra generación está haciendo! Y me honra ver tan de cerca todo el esfuerzo, las ganas y el entusiasmo que ponen todos esos papás y mamás.
Así que ¡gracias a todos los papás y mamás por vuestro magnífico trabajo, tesón y capacidad de reflexión!

Reflexionemos todos juntos desde la creencia de que somos seres humanos en un camino de aprendizaje que no termina sino el día en que dejamos esta tierra.

11 de junio de 2014

Web en obras

¡Buenos días a tod@s!
Estamos realizando obras en la web para modificarla, ponerla preciosa y ofreceros mucho más, así que no os preocupéis si algo de repente no funciona correctamente. Será cuestión de unos días. Os mantendré informados de todos los cambios, pero la dirección seguirá siendo la misma www.susurradoradebebes.com

Podéis seguirme a través de mi página de facebook susurradora de bebés.

¿Preparados para una nueva imagen y más y mejores contenidos? ¡Ya falta menos!

18 de mayo de 2014

Ayer fue un día intenso, como ocurre cada vez que me sumerjo en una charla o taller de Disciplina Positiva, donde se mueven sentimientos, emociones, risas y montones de información.





25 personas acudieron a la charla que dimos en Eroski, en un ambiente muy agradable nada menos que dentro de un hórreo que tienen en las instalaciones habilitado para esto.






Este fue el guión de la charla y todos los temas que tratamos en ella.
- La labor de ser padres
- Los retos del presente
- Los valores que esperamos tengan nuestros hijos en el futuro
- La aventura, cómo convertir los retos en valores
- Hasta ahora, ¿qué hemos intentado?
- Las luchas de poder en casa
- Analizando los castigos, si funcionan o no (a corto, a medio y a largo plazo), el coste.
- ¿Qué estilo de crianza es D.P? Historia, orígenes y filosofía de D.P.
- Los 6 principios.
- Analizando los estilos de crianza. Entender el concepto de amable y firme a un tiempo.
- Las neuronas espejo y el cerebro en la palma de la mano.
- La importancia de cuidarse uno mismo.
- El poder del abrazo en los malos momentos.
- Preguntas finales.






Los asistentes salieron emocionados, con esas primeras semillitas que te llevas cuando comienzas a ver la educación desde esta perspectiva. 


¡Espero que esas semillas florezcan y den frutos en todos esos hogares! Que un nuevo modo de ver la educación se extienda!!!!!!


¡¡¡Gracias a todos los asistentes por su interés y su participación!!!

28 de abril de 2014

Primer taller de Disciplina Positiva en Llaranes (Avilés)



"Tengamos el valor de ser imperfect@s"


Esta fue una de las frases que más impacto provocó en el grupo.


Y es que esta frase remueve todo el contenido aprendido durante nuestra propia infancia en la que los errores eran motivo de castigo, de reproche y de culpa. Los errores se "pagaban", así que asimilamos la creencia de que equivocarse no está bien, es algo malo… Y tras esta creencia la necesidad de ser perfectos para evitar el dolor de los castigos y buscar la aprobación externa. Por eso esta frase suele calar muy hondo y revolver las entrañas al mismo tiempo que sientes como una ligereza se apropia de tu espalda, lo que dicho de forma habitual signfica quitarse un peso de encima.

Como siempre el taller estuvo impregnado de risas, de reflexiones, de buen humor y de muchas herramientas para que la educación de nuestros hijos esté basada en el respeto, el cariño y la firmeza.




Se nos unió, por cierto, un interesado más en disciplina positiva. Llegó sin avisar, pero tenía razones importantes, hace poco que tuvo tres hijos ;)




 Gracias a tod@s por vuestro entusiasmo y ganas de aprender. ¡Fue un placer!




 Y gracias a Guada y su casina del árbol por el espacio que nos ofreció (¡con chimenea incluída).



25 de marzo de 2014

Manifiesto de una mamá que sigue la disciplina positiva

Manifiesto de una mamá disciplina positiva:

Soy una madre muy cariñosa, disfruto usando el sentido del humor en el día a día con mis hijos y nos reímos mucho. Los abrazos, los besos, las caricias, los gestos cariñosos, los guiños cómplices, los "te quiero", las sonrisas al vernos… siempre están ahí y llenan nuestros días

Soy una madre muy firme, en casa tenemos unas normas, existen límites que no traspasar, hacemos lo que decimos… Y si se traspasan los límites, si surgen problemas o no se cumplen las normas buscamos soluciones entre todos, de forma consensuada, ofreciendo opciones que mejoren la situación y nos esforzamos por cumplirlos.
No creo que el castigo enseñe nada lo suficientemente interesante, al menos no lo que yo busco, y uso otras herramientas para encarar situaciones problemáticas o malos comportamientos que se adapten al CARIÑO y la FIRMEZA a un mismo tiempo.

Busco cada día la autonomía de mis hijos dejando que exploren, que se equivoquen, entrenándoles en aquello que necesitan aprender, apoyándoles y acompañándoles allá donde lo necesiten, soltándoles cada vez un poco más…

Soy un ser humano así que me equivoco, meto la pata en situaciones nuevas que no sé cómo afrontar, en situaciones viejas que ya he vivido muchas veces pero que me pillan en un momento malo o de las que aún no he conseguido aprender lo que necesitaba. Meto la pata a veces por no recordar qué hacer en esos momentos, o porque me salta ese piloto automático que todos tenemos y que tiene que ver con nuestra propia infancia o con dejarse llevar por un desbordamiento emocional.
Y cuando meto la pata lo primero que hago es recogerme, respirar y tranquilizarme, acercarme a mi hijo y pedirle disculpas y buscar soluciones entre los dos para que cada vez podamos ambos hacerlo mejor.
Sé que más de la mitad de las veces lo hago muy bien, y el resto trato cada día de mejorarlo, de APRENDER DE LOS ERRORES, porque entiendo los errores como oportunidades para aprender. Me perdono porque sé que es así.

Sé que lo que hago, cómo me comporto, cómo suelo reaccionar, cómo resuelvo mis problemas, cómo me enfrento a mis miedos, cómo me comunico, cómo cuido de mí misma… es un aprendizaje que calará hondo en mis hijos, mucho más que cualquier discurso o consejo que pueda darles. Por eso trabajo mi interior, reflexiono y me permito tiempo para sentirme bien.

Sé que la educación es un camino, una aventura hermosa que está llena de retos y desafíos, y que cada uno de esos desafíos es una hermosa oportunidad para enseñar a mi hijo habilidades de vida, en vez de limitarme a "controlar" su comportamiento y reprimir sus emociones, le ayudaré a superar todos los comportamientos con herramientas que le aporten inteligencia emocional, sentido de la responsabilidad, práctica en la toma de decisiones, control de las emociones (que no represión), empatía, conocimientos de sí mismo…

Sé también que me desviaré del camino en ocasiones, y sé que siempre tendré la oportunidad de volver a él con una lección nueva aprendida.















Imagen cedida por Marisa Moya http://escuelainfantilgranvia.com






© Ana Isabel Fraga Sánchez 2014

28 de febrero de 2014

¡Una buena torta a tiempo…! o la presión social

- "Una buena torta a tiempo te solucionaría estos problemas"

Entendiendo a los padres

La presión que ejerce nuestro entorno hacia la educación que proporcionamos a nuestros hijos es a veces bastante complicada de llevar. Hay muchas frases hechas, muchas creencias y muchos "pilotos automáticos" que ensombrecen nuestras buenas intenciones.
Puede ser la vecina, el panadero, una mamá en el parque o directamente dentro de tu propio círculo familiar.
En muchas ocasiones esta presión social provoca situaciones - conductas que no queremos y al final terminamos cediendo a la presión y actuando del modo en que no queríamos hacerlo, con lo cual la culpa nos da martillazos contra el pecho desaforadamente mientras obtenemos una sonrisa complaciente que subraya un "ya te dije que eso era lo que tenías que hacer", aparte de sentirnos estrangulados por nuestros bienintencionados ideales que en ese momento se convierten en poco menos que una tormenta interior.

Y es que las miradas inquisitivas, las afirmaciones tajantes sobre la importancia de una buena torta a tiempo, o los gestos paternalistas de los otros pueden doler bastante.
Pero basándonos en nuestra premisa del respeto hacia nosotros mismos, los otros y la situación no es cosa de tratar de convencerles con largas explicaciones, ni de enfrentarnos en una lucha de a-ver-quien-tiene-más-razón. Porque hemos de entender que nadie, y digo nadie, tiene la verdad absoluta en su mano, por tanto ¿para qué malgastar energía en tratar de convencer? En todo caso usémosla para poner, con respeto y amabilidad, límites. "Así es como yo quiero hacerlo. Así es como yo quiero educar a mis hijos" Sin llevar banderas de nada, sabiendo que si así lo haces es porque es lo que tu corazón te dicta, y sintiéndote libre de hacerlo así, como lo sientes.

Pero es más que evidente que para poder actuar de este modo ante la presión social antes hemos de tener claro que si nos duele no dejará de hacerlo así, sin más. Un pensamiento que puede ayudarnos a crear un caldo de cultivo apropiado para sentirnos mejor cada vez es perguntarnos:

"¿Quién me importa más, mi hijo o las opinones de los otros?"

Y es evidente cual es la respuesta, así que hemos de tomar esa dirección, aunque no será fácil en muchos casos.


Entendiendo a los niños

Para explicar un poco qué es la mala conducta cito un párrafo del libro Cómo educar con firmeza y cariño, de Jane Nelsen (autora de varios libros sobre Disciplina Positiva)

La mala conducta no es más que una falta de conocimiento (o conciencia), una falta de desarrollo, una expresión de nuestro desánimo, o, a menudo el resultado de algún incidente que nos induce a reconectarnos con nuestro cerebro primitivo, donde la única opción radica en entablar luchas de poder o en retraernos y no comunicarnos.

Las malas conductas surgen por tanto fruto del desánimo, de la falta de competencias, de nuestro cerebro inferior (reptil) o de conductas que son apropiadas de la edad, aunque sean molestas o inadecuadas.
Por tanto el modo de actuar ante ellas siempre será:

Solucionar la causa de dicha conducta

  • Motivando
  • Tratando de que el niño se sienta tenido en cuenta, se sienta importante dentro de su círculo (familia, colegio…) de una forma positiva, se sienta considerado y parte de todo ello.
  • Aportando competencias, enseñándoselas al niño y ayudándole a practicarlas dándole cada vez más espacio para su práctica.
  • Enseñando al niño a reconocer el momento en que va a perder el control y dándole alternativas respetuosas como un tiempo fuera positivo (tiempo de recuperación, de relajación, no de castigo ni de pensar en lo que ha hecho mal)
  • Paciencia por nuestra parte al comprender conductas que son apropiadas a la edad y al tratar de enseñar o redirigir ese comportamiento, que acabará calando con persistencia y constancia.

*Estas son solo algunas de las muchas herramientas respetuosas, amables y firmes que podríamos emplear

                       
Aprovechar la oportunidad para enseñar habilidades para la vida

  • Autocontrol (capacidad para calmarse)
  • Empatía
  • Responsabilidad (que no culpa)
  • Mayor conocimiento de sí mismo y de sus emociones (Inteligencia Emocional)
  • Centrarse en las soluciones en vez de en quién tiene la culpa y lo que ha de hacer para pagarlo.
  • Entender que los errores son parte del ser humano y que podemos considerarlas maravillosas oportunidades para aprender.
  • Aprender a pedir disculpas y a tratar de reparar el error.
  • Y muuuuuuuuchas otras.



Conectar con las emociones del niño, acercarnos a él en vez de alejarnos.

  • Conexión y empatía con el niño antes que hacer cualquier tipo de corrección.
  • Es más fácil corregir una situación-comportamiento desde la empatía y la comprensión que desde la lucha, la culpa o la vergüenza.



Y es que no me cabe duda de que tanto el castigo, como el uso de la culpa, la vergüenza o la torta a tiempo son capaces de frenar una conducta e incluso hasta eliminarla (aunque no siempre), pero hemos de reflexionar sobre el precio a pagar (lo que también puede ayudarnos a superar con más facilidad esa presión social)

En todas las situaciones se producen uno o más de los siguientes "pagos a cuenta" emocionalmente hablando:
- Rebeldía por parte del niño, lo que se traduce en luchas de poder habituales con los adultos.
- Necesidad de vengarse, lo que puede empeorar el comportamiento que se pretendía corregir o bien fomentar otros comportamientos encaminados al mismo propósito.
- Resentimiento hacia el adulto al sentirse injustamente tratado, con el consiguiente alejamiento que esto produce del niño hacia los mayores.
- Bajada de autoestima. Merezco sentirme así porque soy malo...
- Seguir con el mismo comportamiento pero aprendiendo a que "no le pillen"


Estoy segura de que no son estas "consecuencias" las que buscamos y recordarlas puede ser determinante para no ceder a la presión de nuestro entorno en cuanto a la forma de educar a nuestros hijos.

Aún así, recordad, saber todo esto no es sinónimo de no equivocarse nunca ni de ser padres perfectos.
Somos imperfectos, no siempre nos saldrá bien, pero conocer todo esto nos ayudará a hacerlo muchas más veces mejor y a entender que no debemos juzgar a ningún padre/madre por su modo de educar, sino limitarnos a tratar de hacerlo en nuestro hogar tal como lo sintamos.


Más información sobre talleres de Disciplina Positiva aquí.


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...